Sobre desobediencia civil y actividad universitaria

Publicado por Pablo Palet. Guardado en: DGA | 5 de Junio de 2006

El profesor Luis Villavicencio, de la Escuela de Derecho, a propósito del actual movimiento estudiantil, nos aporta su visión sobre los métodos de expresión de las demandas. Me ha parecido muy interesante. Espero comentarios al respecto.

Soy un firme partidario de la desobediencia civil, particularmente en países como el nuestro, de profunda cultura autoritaria, donde la posibilidad de influencia mediante el diálogo sólo está reservada para los más poderosos. Y, por ello mismo, celebro con alegría la capacidad de organización de lo estudiantes secundarios para llevar adelante una protesta, con algunos matices, justa.

Sin embargo, también creo que la desobediencia civil es una herramienta ciudadana que debe administrarse con cuidado y no tiene porque influir en el normal desarrollo de las actividades universitarias. El paro o la toma no tiene porque ser siempre la única opción para protestar, muy por el contrario, cualquier medio reivindicativo debe ser, en principio, compatible con las obligaciones laborales y académicas que cada uno de nosotros tiene. Protestar fuera del horario de clases o de forma que no afecte la vida académica normal, muestra en mi opinión un mayor grado de
compromiso con las demandas legítimas que se están apoyando. Pero, las medidas que entorpezcan el desarrollo regular de las actividades académicas deben ser siempre subsidiarias y sólo para los casos más extremos. Se le hace un flaco favor a la
desobediencia civil si cada vez utilizamos la toma o el paro para protestar. Al final, la trivializamos y le restamos seriedad al peso de las demandas, puesto que todas éstas parecen tener siempre el mismo valor para justificar una toma o un paro.

Siento que se repite en parte algo así, si me permiten la analogía, como el círculo de la pobreza. Mientras otros trabajan para seguir siendo mejores o para llegar a ser mejores, nosotros, sumamos a las difíciles condiciones en las que nos desenvolvemos, nuestra propia incapacidad de aprovechar al máximo los limitados recursos que tenemos. ¿Quién le devolverá a los alumnos las cientos de horas
formativas perdidas durante su carrera por cada toma y paro que se convoca? La universidad, en mi opinión, es el lugar reservado para el ejercicio de la virtud de la excelencia académica y ese debería ser nuestro principal norte. La desobediencia civil dejémosla para nuestro tiempo libre y sólo llevémosla a las aulas cuando sea estrictamente indispensable, no cada vez que tenemos que protestar por algo, incluso por
reinvindicaciones que ni siquiera son del todo propias.

Saludos cordiales,
Profesor Escuela de Derecho.

Pablo Palet Araneda

Director General Académico

9 Comentarios en “Sobre desobediencia civil y actividad universitaria”

Gravatar de alvaro boguén

alvaro boguén
6 de Junio de 2006 a las 2:35 am    

Creo que la desobediencia civil es una herramienta eficaz de presión y cambio social, pero esta con conlleva a nada si las que lo ejercemos somos muy pocos. Estoy de acuerdo, aunque no en un 100% en lo que plantean Luis, ya que la Desobediencia Civil es un arma que se debe usar durante todo el tiempo, esto incluya o no clases. Las tomas han sido y serán una herramienta de presión por parte de los estudiantes en todo el mundo, no hay y veo que por ahora no existirá ningún tipo de reflexión sobre la desobediencia civil dentro del estudiantado del país. No pretendo deslegitimar las tomas, al contrario, como tampoco desligitimar la huelga de hambre (otra acción de desobediencia que hasta ghandi -padre de la desobediencia civil- la practicó).

Para lograr algo, debemos perder otras, mientras no sea nuestra libertad, el sacrificio vale la pena. Muestras tenemos muchas, martires tenemos más, pero lo que si nos lleva a concluir es que sin esas personas y esas acciones, nuestro mundo sería muy distinto… pero para peor.

felicidades por el espacio.

Gravatar de Emilio Cariaga

Emilio Cariaga
6 de Junio de 2006 a las 10:01 am    

Dada la publicidad dada a las opiniones personales del Profesor Luis Villavicencio creo conveniente que defina y explique a la comunidad universitaria lo que entiende por “desobediencia civil”.

Gravatar de Luis Villavicencio Miranda

Luis Villavicencio Miranda
7 de Junio de 2006 a las 7:55 am    

Contesto, brevemente, la pregunta de Emilio Cariaga.

Apoyándome parcialmente en Rawls y Habermas, la desobediencia civil es un movimiento colectivo no violento de carácter ciudadano, que tiene como propósito denunciar la profunda incorrección moral o política de alguna ley o cualquier otra medida amparada por la fuerza estatal.

Se trata de un acto público en que los desobedientes reprochan la ilegitimidad de un acto público y llaman a los obedientes a tomar conciencia y apoyar sus demandas.

Creo que la desobediencia civil es un ejercicio democrático, moralmente correcto y políticamente legítimo, siempre y cuando no tenga carácter violento. Si pasa a ser violenta la desobediencia civil se transforma en un movimiento de insurrección y, en este último caso, la situación es totalmente diferente y la discusión se traslada a otro plano, lo que en teoría política se llama derecho de rebelión.

Probablemente una de las cuestiones difíciles de determinar es ¿cómo habrá de medirse el carácter pacífico de la desobediencia civil? Las posibilidades parecen ser dos: a) un movimiento es no violento cuando omite el uso de la fuerza; o b) un movimiento no es violento cuando no causa daño a terceros. Ambos criterios son vagos y presentan, obviamente, problemas en las zonas grises.

El efecto directo de la desobediencia civil es su relación con la ineficacia legal, pero ¿cuál es la diferencia entre ineficacia de la ley y desobediencia civil? Por ineficacia debemos entender la falta de correspondencia entre el contenido prescriptivo de una norma o una regla y la conducta que efectivamente realizan los sujetos imperados por ella. La desobediencia civil, cuando es exitosa, puede acarrear la ineficacia generalizada, pero no pueden confundirse: La ineficacia puede ser un resultado posible de la desobediencia civil, pero la ineficacia puede obedecer a otras causas, a modo de ilustración, el simple desuso de una regla.

Habitualmente el efecto político de un movimiento de desobediencia civil exitoso, como el liderado por los estudiantes secundarios, es que puede influir en la modificación o creación de las leyes, por lo que se trata de una fuente material del derecho.

No puedo terminar estas líneas manifestando que el movimiento secundario está dejando de ser una expresión legítima de desobediencia civil, al exigir de manera absolutamente desproporcionada que el comité asesor designado por el gobierno esté constituido en su mayoría por representantes de los diferentes gremios de la educación, eso ya no es desobediencia civil sino puro gremialismo y con éste último por cierto no estoy de acuerdo.

Saludos cordiales.

Gravatar de Helder Binimelis

Helder Binimelis
7 de Junio de 2006 a las 9:56 am    

Hola, quisiera agregar algunos elementos a la definición de desobediencia civil.
1) Una de las claves es que se introducen cuestionamientos morales a la ley. Se piensa que la ley aunque esté vigente no es moral, y por eso se la desobedece.
Ahora, el aporte va en el sentido de que el desobediente debe aceptar las consecuencias de desobedecer la ley.
Por una parte, la desobediencia tiene sentido cuando la opinión pública termina respaldando el acto de desobediencia; y generalmente eso ocurre cuando los desobedientes se posicionan como defendiendo valores superiores a los que la ley dice defender.
En términos de comparación con ejemplos clásicos de objeción de conciencia y desobediencia civil, como Ghandi y Luther King, me parece que a los movimientos sociales actuales les falta un poco más de coherencia al momento de asumir las consecuencias de sus actos: todo acto político tiene consecuencias.
2) El segundo elemento, aunque ya mencionado es que,más que apelar al Gobierno, los actos de desobediencia están orientados a la ciudadanía, a generar impacto en la opinión pública. Por lo tanto, y aquí aparece un problema para la actual situación, se necesita una ciudadanía alerta y dispuesta a “fiscalizar” a sus gobiernos. En realidad, eso es lo que hace el que desobedece, fiscaliza, muestra un error, una falta de criterio en quien gobierna.

Gravatar de Emilio Cariaga

Emilio Cariaga
7 de Junio de 2006 a las 12:37 pm    

Antes que nada deseo agradecer publicamente la excelente definicion y explicacion que presenta el Profesor Luis Villavicencio sobre el tema ya aludido.
Me parece que un punto relevante, que podriamos sumar al analisis, es la relacion entre la Desobediencia Civil y la naturaleza confesional de nuestra Universidad, esto es, el marco valorico que la UCT ha definido para la formacion integral de sus alumnos ?es coherente con la practica y/o ejercicio legitimo de la desobediencia civil?.

Gravatar de Sergio Dávila

Sergio Dávila
8 de Junio de 2006 a las 6:29 pm    

Solo escribo para expresar que concuerdo plenamente con lo expuesto por don Luis, en lo referente a que nuestra forma de protestar o solidarizar con una causa no debe remitirse al solo hecho de realizar paros o tomas, ya que la experiencia me ha demostrado que esto solamente deslegitima dicha “causa”.

Gravatar de Pablo Palet

Pablo Palet
9 de Junio de 2006 a las 7:56 pm    

En mi opinión la desobediencia civil o la no-violencia activa son las formas de movilización social más coherentes con el carácter confesional católico de nuestra institución. Recuerden ustedes el discurso de Jesús conocido como el Sermón del Monte. Ahí establece que viene a cumplir la Ley, pero no se queda en la letra sino que busca darle su más hondo sentido: “Ustedes han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo: …si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra…”Mt.5,38-39. En otro versículo sostiene que “El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado” Mc.2,27. Es decir, el ordenamiento social tiene legitimidad si está al servicio de todo el ser humano, y de todos los seres humanos. Cuando no es así, puedo y debo oponerme a ello. La forma de oponerme no es con más de lo mismo (“a la violencia reaccionaria, violencia revolucionaria”, “guerra al terrorismo”), sino con el poder del amor. Clásico es el discurso de Luther King en esta línea y que ahora no puedo recordar. Pero tiene el mismo enfoque que nuestro más cercano “el amor es más fuerte”, frase de JP II en el parque O’Higgins a propósito de los fuertes y violentos enfrentamientos que le tocó ver.
Me atrevo a sostener entonces, que la desobediencia civil no sólo es coherente con los valores cristianos sino que, en determinadas circunstancias, se torna imperativo ético para los seguidores de Jesús.
Desde estas reflexiones, ¿qué decir del movimiento de los secundarios? Primero, que han puesto sobre la mesa una injusticia enorme con la que coexistimos diariamente y que “clama al cielo”. Segundo, que sus formas han sido legítimas en cuanto no usan la violencia (e ilegítimas en cuanto sí la usan). Tercero, que al no saber poner término a lo iniciado, pueden arruinar el capital social (respaldo ciudadano) conseguido, y así hacer fracasar el objetivo que da sentido al movimiento, esto es, conseguir una educación equitativa y de calidad para todos.
Pablo.-

Gravatar de alvaro boguén

alvaro boguén
14 de Junio de 2006 a las 12:30 pm    

un poco citando lo que dice el señor Pablo Palet, la noviolencia activa no significa hacer nada, sino aumentar su compromiso de desobediencia. Muchos hablan de noviolencia y lo que hacen al final es no-nada, la noviolencia pasa por una activismo grupal colectivo que busca una alternativa a la violencia como lucha revolucionaria o revindicativa con técnicas (que no muchos la tienen) de defensa y resistencia que salta a la violencia.

Un poco la posición que muchos toman es pacifista desvirtuandose muchas veces en la palabra, terminando en un discurso mediático que no cumplen los objetivos, que es lo principal quede primar al momento de realizar acciones noviolentas, ver hasta que punto se está dispuesto a romper con el orden legal y que riesgos se está dispuesto a correr.

Es un tema organizacional que da para mucha discusión, pero si se está bien organizado los objetivos se cumplen.

Gravatar de Yohana C.

Yohana C.
5 de Julio de 2006 a las 12:33 pm    

Lamentablemente no tengo mucho tiempo para escribir, sin embargo me ha perecido necesario hacer un alcance en el artículo publicado en este espacio respecto de la desovediencia civil, y es fundamentalmente lo que se refiere a que la universidad debiera tener como eje central la formación académica, es ahí donde me permito recordarle al profesor de la escuela de derecho que ese es precisamente uno los principales objetivos de la ley LOCE hecha por la dictadura en Chile, el que las universidades fueran únicamente para “estudiar” o formarse “académicamente”, dejando fuera toda posibilidad de involucrar en nuestra formación otros elementos que nos permitan ser mejores profesionales y porque no decirlo, mejores personas o a lo menos concientes en alguna medida de lo que hacemos. Me refiero especialmente a que es la LOCE la que prohibe que en las universidades se desarrolle actividad política por ejemplo (entendiendo la política como tal y no a la confusión que hoy se hace de política con el sistema partidista). En conclusión, entre otras cosas, es ese uno de los principales elementos planteados en dicho artículo con los que no estoy de acuerdo y donde me interesaba de sobremanera plantear mi opinión, teniendo presente que uno de los objetivos de esta casa de estudios es formar personas integrales y difícilmente se llegará a eso si es que la universidad se limita a tener alumnos que únicamente se dediquen a estudiar y profesores que lo promuevan como único eje.

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